BUENOS AIRES/DAMASCO.- El embajador argentino en Damasco, Roberto Ahuad, confirmó ayer que los enfrentamientos armados en la capital siria se generalizaron, pese a lo cual menos de la mitad de los 250 compatriotas residentes buscan salir del convulsionado país árabe.

"Todavía se pueden transitar algunas calles, pero con cierto riesgo", relató Ahuad. Además, reveló que el ministro del Interior, Mohammed Ibrahim al Shaar, de quien se informó había sufrido graves heridas en el atentado del miércoles, finalmente murió. La noticia no fue confirmada por el Gobierno.

El diplomático explicó que, si bien ya se venían produciendo "enfrentamientos inusuales" en Damasco, con el ataque a la sede de seguridad nacional "todo cambió porque fue un golpe muy duro al núcleo (del presidente Bashar al Assad)". "Desde ese momento hubo fuego por todos lados y hoy (por ayer) es un día que parece domingo en pleno invierno. No hay gente en la calle, muy pocos vehículos y yo recomendé al personal de la Embajada que vive lejos que no viniera a trabajar", relató. La mayoría de los comercios permanecen cerrados.

"La situación es compleja, de guerra. El conflicto, que se daba en los suburbios, desde hace dos días se metió en el corazón de la capital", afirmó, acerca de los combates entre las tropas de Al Assad y el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), cuyo coordinador militar, Ahmed Kassem, calificó al atentado como "media victoria" contra el Gobierno.

Kassem negó que el ELS haya necesitado la ayuda de algún país extranjero para su acción, y rechazó así las acusaciones del régimen de que Arabia Saudita, Qatar y Turquía, entre otros, están apoyando con armas y dinero a la oposición. (Télam)